

Hoy es jueves.
De aquellos días durillos, en los que cuando te llama alguien y te pregunta “Que tal estás?” mi respuesta siempre es
- “pues estoy de lunes” (al menos provoco una sonrisa al otro lado del teléfono)
Parece que todo el mundo se ha levantado esta mañana y ha pensado en hundirte el día.
Son días en los que te sientes mal porque son poco productivos y principalmente te dedicas a apagar fuegos…
Sólo piensas en que sea viernes a las 14:00 para desconectar y comenzar el finde semana
Tengo en una de mis tazas favoritas, un mensaje escrito, digno de Mr. Puteful. Frase que pronuncio frecuentemente después de colgar el teléfono. Algún día le dedicaré un capítulo.
Cuelgo el teléfono y otra vez el dichoso teléfono!!! (podéis sustituir “dichoso” por cualquier improperio que queráis)
Venga, vamos, otro marrón…..
¡Espera…. !
Ese nombre…..y un número móvil…
Mis cejas revelan que estoy extrañado por el nombre que aparece en la pantalla, pero acto seguido grito – ¡Es mío!
Y descuelgo el teléfono con un – “Buenos días Alberto”
Lo confieso. Es uno de mis pequeños vicios o placeres ocultos, cuando alguien después de mucho tiempo te llama y le contestas por su nombre sin preguntarle quién es.
Rápidamente pulso 3 clicks en la pantalla y me pongo en modo comercial.
Contestar por el nombre a los amigos es fácil porque los tienes fichados en el móvil, pero a un cliente potencial y con el que no hablas desde hace más de 3 años, la sensación de sorpresa que le causas no tiene palabras.
Esos 2 o 3 segundos en que se queda sin palabras, porque estaba a punto de soltarte quién es, que hace tiempo que nos llamó, etc. Y le rompes los esquemas contestándole por su nombre es puro vicio, lo reconozco.
Es lo que tiene, tener el CRM conectado a la centralita. Que te aparezca quien te llama y todo eso está bien, pero que en 2 clicks tengas el histórico de ese cliente te ahorra tiempo y muchos dolores de cabeza.
Total, que el tal Alberto, es el gerente de una empresa que estuvo tanteándonos hace algo más de 3 años y que finalmente nos descartó porque la otra propuesta le hizo más tilín.
Leo resumido en pantalla, 2 meses de llamadas, demos, propuestas y una llamada final para decirnos que había escogido otra opción que se anunciaba más por internet, mientras me explica , agradablemente sorprendido como le tenemos fichado y le resumo cordialmente todo lo que él tenía previsto explicarnos.
Si vendemos un Software con un buen CRM lo lógico es sacar pecho, ¿no?
Normalmente, si te llaman tras varios años, es que la cosa no les ha ido bien y a lo mejor no hacer tanta publicidad no era señal de ser menos guays.
Y se produce el momento ZEN, el momento que convierte el jueves de lunes en un jueves casi viernes a las 14 h.
Me explica, que tras varios años, el programa que escogieron no se adapta a sus necesidades, (sonrío) y que nos han ido siguiendo por redes sociales (ósea, Youtube) y han visto que nosotros nos adaptamos más a sus necesidades (sonrío más).
Y que les gustaría retomar el tema donde lo dejamos y que pasemos una propuesta actualizada según las nuevas características de la empresa que tienen.
Si fuera un amigo, sería el momento de “Ya te lo dije”… pero me callo y disfruto del momento.
Apunto en Repasat como ha ido la conversación, y me planifico las diferentes tareas que tendré que hacer, preparar la nueva propuesta, crear una nueva oportunidad comercial, llamar al cliente para hacer el seguimiento…
La verdad es que no es tan mal jueves…